Recuerdo cuando éramos unos pequeños llorones, parece que
fue ayer cuando entre peleas infantiles, risas e insultos sin sentido alguno crecíamos
juntos, dos infantes que empezarían a compartir una habitación, juguetes y una
familia... con el paso del tiempo fuimos adaptando ese gran cariño y dándonos
cuenta de eso cuando alguno de los dos estaba ausente del otro por motivos de
viaje u horarios distintos de estudio, viendo a otros crecer como hijos únicos
y preguntándonos ¿qué sería de mi sin mi hermano? si cada película que creábamos
con nuestros carros, muñecos de acción y algún otro irreverente juguete que no tenía
ni forma nos hacia volar en un templo de imaginación donde solo cabíamos él y
yo, carcajadas y horas de diversión de la forma más humilde posible, esos enojos
ajenos porque mis padres castigaban a alguno de los dos, diciembres donde él
dañaba la sorpresa de encontrar mi traído bajo la almohada, pues se levantaba
primero que yo y destapaba mi regalo, aquella afición de ir a jugar fútbol...
Con el paso del tiempo fui agradeciendo más a Dios y a mis
padres de haberme dado ese regalo de no crecer solo, de tener a alguien con
quien compartir mi infancia, mi niñez, mi adolescencia y ahora mi madurez , mis
problemas, pensamientos, sentimientos, sueños y metas, si algo debo agradecer
tanto a mi Dios es de haberme dado a mi mejor amigo en todo el universo, ese
hermano que me acompaña en cada paso que doy. Entre burlas y chistes pesados,
entre risas y llantos, entre expectativas y realidades ha sido parte de cada
hoja del libro de mi vida, estamos orgullosos el uno del otro de saber que
desde que éramos niños no sabemos que es pelear entre nosotros, donde el enojo
que produce una diferencia entre nosotros solo nos dura 15 minutos o menos, si
puedo contar con alguien es con él y si en alguien puede contar él es conmigo.
Hemos dado pasos grandes, logramos graduarnos en nuestros estudios dándole esa
felicidad y orgullo a nuestros padres, ellos quienes nos influenciaron respeto
y cariño el uno hacia el otro y como agradecimiento hemos escogido el camino
del bien, caminando derecho sin desviarnos, mirando de frente con orgullo,
dignidad y humildad, creyendo en Dios para saber que hay alguien que nos ve y
nos juzga si pensamos desviarnos, me llena de felicidad saber que tengo a mi
hermano menor con buena salud y pensando en ser alguien grande sin pisotear a
nadie, somos dos en pensamiento pero somos uno en amor, amor hacia nuestra
familia y hacia nuestros ideales, doy mi vida y meto las manos al fuego por él,
porque se quien es, se como es, lo conozco desde que era una diminuta criatura
que nació para llenar mi mundo de compañía, de vida, de luz, para pintar mi
vida no de rosa pero si de muchos colores, porque hermanos como él escasos y a mí
me tocó uno, amo a mi mejor amigo, a mi cómplice, a mi alcahuete, a mi
compañero, amo mi hermano y que mi Dios lo bendiga hoy y siempre porqué él
pertenece a mi historia, a mi pasado, mi presente y mi futuro, así como le escribo a las mujeres que no pasaron y pasaron por mi vida, dedico estas lineas a ese loco que me ha regalado sonrisas y me ha obsequiado su apoyo incondicional, mi hermano menor, te amo mi negro.