Niño: ¡Papi papi! ¿Cuánto ganas por hora?
Papa: No me molestes que estoy ocupado- responde el papa con dureza
Niño: Papá solo dime cuanto ganas por hora
Papá: tres mil pesos – responde el papa con menos severidad
Niño: ¿Papá me podrías prestar dos mil pesos?
Papá: vete a dormir y no me canses- Dice el papá irritado
Cae la noche, el papá medita y se siente culpable, va a al cuarto del pequeño y le dice en voz baja…
-aquí tienes el dinero que me pediste- El niño da las gracias mete su manito debajo la almohada y saca unas monedas, y dice…
-Ahora ya complete el dinero, tengo tres mil pesos papá ¿me podrías vender una hora de tu tiempo?

No hay comentarios:
Publicar un comentario